THERE IS NEITHER PINE NOR APPLE IN PINEAPPLE

Instituto Cervantes, Dublin

March 2016

By Seán Kissane

 

‘Cross-cultural interaction begins and ends with difference: new places, new behaviour, new language. It may seem that the inherent variability of cross-cultural interaction and biculturalism prevents any patterns or generalisations from being established. What is established however, is not a universal model or fixed pattern, but a universal motion of balancing between two cultures, being near and far, being different and accepted.'

 

This section of the foreword from the exhibition 'Eye Before e Except After See' is the starting point for the present show at Instituto Cervantes Dublin, 'There Is Neither Pine nor Apple in Pineapple' by Catalan-born Vanessa Donoso López. She tells us that the works on view are about homesickness and living her ‘new’ life and culture in Ireland through a second language. The artist declares a kind of slippage when she wonders if because she does not live through her mother tongue, that she ‘might only be enjoying a watered down version of a relationship’ or if ‘unadorned speech ... is the more authentic’. Donoso López’s use of this sense of linguistic displacement is also a metaphor for a wider confusion about the state of the world and a means to read the wider themes of the human condition in her work.

Varied means of communication beyond language are all around us. The saturation of information through social media, rather than enlightening us simply confounds. We feel ill-equipped to fully understand the information we are receiving. Like struggling with a new language, we realise we don’t have sufficient understanding of the cultures and practices of the peoples that we are learning about. To use the situation in Syria as an example, an Irish person might try to use their own experiences to try to empathise with unfolding events. In the broadest sense one could define the Catholic versus Protestant troubles as some kind of equivalent to Sunni versus Shiite and use this to somehow relate to the violence and separations that can emerge from apparently trivial doctrinal differences. That might seem easy enough, but what if you were to ask an Irish person to define the differences between Presbyterians, Methodists, Baptists, Brethren, Quakers, Church of England and Church of Ireland or better yet, Free and Reformed Presbyterians? Syria is more than twice the size of Ireland, with double the social and political complexities. One might have thought that an Irish person could speak fluent ‘Irish culture’, yet according to the anecdotal evidence just outlined, even that is problematic. How then might one address the social and political concerns of a culture that seems entirely alien? Will one ever attain the fluency and nuance of a native speaker? Could one ever speak native politics?

 

Through the making of her artworks, Vanessa Donoso López appears to attempt to equip herself with more linguistic tools to enable her to make sense of the world around her. She deconstructs her own life and culture through the use of the languages of science, and in the case of this exhibition, chromatography.

 

Donoso López’s main installation in this show, is a room ablaze with colour and banners. The simple, childhood science experiment of Chromatography is used to create drawings, swatches and drapes. Irish papers and fabrics are dipped in Spanish inks and colours, and as the different constituent parts of the colour travel through the absorbent bases they separate out with rainbow-like effects. In an exhibition presented some months after Ireland became the first country in the world to introduce marriage equality by popular vote, the image of the rainbow has become – at least for now – entirely associated with equality and hopefulness and pride in ourselves as an open and inclusive people. Donoso López has used the simplest of sciences to create a magical effect. Science has explained to us the principle of light passing through droplets of water to create a rainbow, but it remains an entirely magical natural phenomenon. Perhaps the message of this work is: science can be simple, life can be simple and morality can be simple.

The work of Donoso López is not easy to categorise. It sits somewhere uneasily between the doll-like phantasies of Joseph Cornell (1903-1972) and the macabre social critique of Edward Keinholz (1927-1994). Donoso López does not create images per se, rather she creates frameworks within which images might be formed. She utilises the surrealist trope of unusual juxtaposition to great effect, but the effect seems vibrational not visual. This geographic and textural complexity comes close to an Animist embrace of materials, individuals, and their spiritual potentials within a naturphilosophie. Ultimately, as she states, we must all embrace change for the manner in which it will enrich our lives.

 

Sean Kissane

Curator,

Irish Museum of Modern Art, Dublin.

 

 

 

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THERE IS NEITHER PINE NOR APPLE IN PINEAPPLE

Instituto Cervantes de Dublín

Febrero 2016

 

“La interacción cultural empieza y termina con lo diferente: nuevos lugares, nuevos hábitos, una nueva lengua. Puede parecer que la naturaleza cambiante, inherente a la interacción multicultural y al biculturalismo, evita generalizaciones o establecer un modelo. No obstante, aquello que sí se establece no es inamovible o universal, sino una propuesta de dos culturas que se compensan la una a la otra, más o menos cercanas, que son diferentes y se aceptan.”

 

Este fragmento del prólogo para la exposición Eye Before e Except After See es el punto de partida de la exposición There Is Neither Pine nor Apple in Pineapple, de la artista catalana Vanessa Donoso López que se inaugura ahora en el Instituto Cervantes de Dublín. Donoso López afirma que las obras expuestas hablan de la morriña y de cómo vive su vida y cultura ‘nuevas’ en Irlanda las cuales experimenta a través de una segunda lengua. Se siente en terreno resbaladizo al pensar que al no estar rodeada de su lengua materna, quizá solo “está expuesta a una versión diluida de una relación” o “un discurso sin florituras… es el más genuino”. El uso de este extrañamiento lingüístico de Donoso López es también metáfora de una confusión mayor sobre la situación en el resto del mundo y los medios para entender las grandes preocupaciones que afectan al ser humano en su obra.

 

Estamos rodeados de muchas otras formas de comunicación además del lenguaje. La saturación de información que nos llega de las redes sociales, en vez de iluminarnos, sencillamente nos confunde. Nos sentimos incapaces de entender la información que recibimos en su totalidad. Como ocurre cuando nos enfrentamos a un nuevo idioma, nos damos cuenta de que no entendemos lo suficiente la cultura y las costumbres que observamos. Pongamos como ejemplo la situación de Siria, valiéndose de su propia experiencia un irlandés puede llegar a comprender los hechos que puedan acontecer. A un nivel muy general podríamos decir que el conflicto entre católicos y protestantes comparte cierto paralelismo con el de suníes y chiíes; y podríamos usar este paralelismo para entender mejor la violencia y la ruptura que puede nacer de diferencias, aparentemente triviales, en la fe. Puede parecer muy simple, pero ¿y si preguntáramos a un irlandés las diferencias entre presbiterianos, metodistas, bautistas, la Iglesia de los Hermanos, cuáqueros, la Iglesia de Inglaterra o la Iglesia de Irlanda o mejor aún, presbiterianos libres o reformados? Siria dobla en tamaño a Irlanda y es el doble de compleja a nivel social y político. Uno podría pensar que un irlandés puede explicar con fluidez la cultura irlandesa pero, teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, quizá no sea tan fácil como creemos. ¿Cómo enfrentar las preocupaciones sociales y políticas de una cultura que consideramos totalmente ajena? ¿Es posible alcanzar la fluidez y expresar los mismos matices que un hablante nativo? ¿Es posible hablar de política local como un nativo?

 

Parece que a través de la creación de sus obras, Vanessa Donoso López intenta armarse con más herramientas lingüísticas que le permitan darle sentido al mundo que la rodea. Deconstruye su propia vida y su cultura a través del lenguaje de la ciencia, y en concreto en esta exposición, con el uso de la cromatografía.

 

La instalación principal de esta exposición de Donoso López es una habitación iluminada por medio del color y las banderolas. La cromatografía, un sencillo experimento de ciencias de la niñez, se emplea en la creación de dibujos, tonalidades y ornamentos. Papel y telas de Irlanda impregnados de tintas y colores españoles, que como los componentes del color viajan a través de las bases absorbentes y se separan en forma de arcoíris. En esta exposición, que se presenta tan solo algunos meses después de que Irlanda aprobase el matrimonio homosexual mediante voto popular, la imagen del arcoíris se ha convertido –al menos por el momento- en algo asociado con igualdad y con la esperanza y el orgullo de que somos gente abierta e integradora. Donoso López emplea la ciencia más elemental para crear un efecto mágico. La ciencia explica el efecto de la luz que pasa a través de las gotas de agua hasta crear el arcoíris, pero aun así continúa siendo un fenómeno natural mágico. Quizá el mensaje de esta obra es: la ciencia puede ser sencilla como también pueden serlo la vida y la moral.

 

El trabajo de Donoso López no es fácil de clasificar. Está perdido a medio camino entre las fantasías de muñecas de Joseph Cornell (1903-1972) y la crítica social macabra de Edward Keinholz (1927-1994). Donoso López no crea imágenes como tal, en su lugar crea esbozos

de los que las imágenes puedan surgir. Utiliza el tropo surrealista de las yuxtaposiciones poco comunes obteniendo resultados extraordinarios, que sugieren más una vibración que un efecto visual. Esta complejidad geográfica y de texturas queda cercana a una unión animista con los materiales, los individuos, y su potencial espiritual dentro de la naturphilosophie. Y por último, como ella afirma, recibamos el cambio con los brazos abiertos para que enriquezca nuestras vidas.

 

Sean Kissane

Comisario,

Museo de Arte Moderno de Irlanda,

Dublín.